LA MALDICIÓN DEL PETRÓLEO


Tom Norris está frente a turbinas eólicas en Texas, escuchando un discurso provocador de la abogada de la empresa. "¿Cuál será tu futuro cuando ellas reemplacen al petróleo?". La respuesta de Norris (Billy Bob Thornton) es demoledora. "Nunca lo reemplazarán, porque están ahí justamente para servir al petróleo". La serie Landman (Paramount) es un golpe de realidad contra los sueños ambientalistas.
"Nunca" es mucho tiempo, pero casi. Casi nunca nos libraremos del petróleo, porque nuestra dependencia de él es casi absoluta. Nada es relativo en este campo minado. Observo entonces cómo los discursos contra la exploración en la desembocadura de la cuenca del Amazonas están desconectados de esta dolorosa realidad. Queremos un planeta verde como sueño, como quimera, porque no existe la menor posibilidad de que exista en un mundo que aún funciona con hidrocarburos.
Créanlo: incluso cuando todo sea eólico, solar o eléctrico, dentro de 200 o 300 años, el petróleo seguirá lubricando alguna turbina, algún motor, alguna hélice. Fui a investigar el tamaño de nuestra dependencia.
Sencillamente, hasta la llamada energía verde depende del petróleo para existir. La producción, instalación y mantenimiento de los equipos, así como los procesos industriales y de transporte, dependen de combustibles fósiles.
Los autos eléctricos dependen del petróleo para la fabricación de baterías de litio, cobalto y níquel, cuya extracción y transporte dependen del combustible. Los plásticos y demás componentes de los autos dependen de derivados del petróleo. El transporte de las piezas y de los propios vehículos depende de camiones y barcos que funcionan con diésel. Vale, los autos no liberan CO2 a la atmósfera, menos mal. Pero si todos los autos del mundo fueran eléctricos, la reducción sería apenas de un 5%. Si camiones, autobuses, tractores y cualquier otro vehículo también lo fueran, la reducción de CO2 sería de alrededor del 10%.
PANELES SOLARES Y TURBINAS EÓLICAS
La producción de paneles solares exige procesos industriales que dependen del petróleo. Las estructuras que sostienen los paneles —aluminio y plástico— tienen origen petroquímico. El transporte y la instalación de los paneles involucran maquinaria que funciona con diésel.
Las turbinas eólicas están hechas de materiales compuestos derivados del petróleo. La producción del acero y el concreto utilizados en las torres también consume combustibles fósiles. La instalación y el mantenimiento requieren grúas, helicópteros y vehículos convencionales que funcionan con petróleo.
Prácticamente todo en la vida moderna contiene combustible fósil, desde edulcorantes, aspirinas, jeringas e hidratantes hasta alfombras, cortinas y ropa íntima. El asfalto por donde circulan los autos eléctricos tiene petróleo, al igual que los zapatos, los pedales, las cajas de cambios y los volantes. Billones de botellas de plástico, bolsas, tubos, envoltorios de regalo, tuberías de agua, de aguas residuales, telgopor. Poliéster, nailon, acrílico, licra, abrigos, mantas.
Vaselina, protectores solares, cosméticos, perfumes. En el área médica, todo un mundo: aspirinas, antisépticos, pomadas, guantes, jeringas, bolsas de sangre. En el tratamiento del cáncer, la quimioterapia contiene petróleo, al igual que otros medicamentos de última generación. En la agricultura: fertilizantes, agrotóxicos, colorantes, conservantes alimentarios, ceras para el recubrimiento de frutas... y la lista sigue.
DEPENDIENTES Y DROGADOS
La esperanza está puesta en el bioplástico, las fibras naturales y los materiales biodegradables. La alegría dura poco al descubrir que las máquinas para producir bioplástico, fibras y materiales biodegradables también dependen del petróleo para funcionar.
Ah, pero el reciclaje es una salida. Otro error. Las máquinas de clasificación y reciclaje consumen energía fósil. Y el propio material reciclado contiene residuos de polímeros vírgenes, derivados del petróleo.
La dependencia del petróleo está arraigada en toda la cadena productiva. La verdadera "energía verde" o "industria verde" solo será viable cuando todo el ciclo —extracción, producción, transporte y descarte— sea alimentado por fuentes renovables y materiales circulares. ¿Están invirtiendo lo suficiente empresas y gobiernos en ese cambio estructural?
Nada, cero. Todos estamos dependientes, drogados. Vivimos rodeados y sostenidos por petróleo sin darnos cuenta.
Si la energía verde fuera atractiva desde el punto de vista del lucro, empresas como Chevron Corp, Exxon Mobil, Saudi Aramco, China Petroleum, Petrobras y otras gigantes ya estarían metidas hasta el cuello en ese mercado. No lo están, y tampoco van a ponérselo fácil ni bajar la guardia. Al final, nadie renuncia a una facturación superior a los 3 billones de dólares, mayor que el PIB de la inmensa mayoría de los países. Son ellos quienes gobiernan el mundo. Y ni siquiera se esconden tanto. En Landman, un operario novato se dirige a uno más veterano y le pregunta cómo debe llamarlo. "Llámame boss", responde el peón manchado de aceite.

